What do flowers dream of?
2025

Flores de vidrio soplado, pantallas TFT, ESP32, madera de encino y nogal, silicón, perrito inflable. 

50x50x70cm

Los sueños son un espacio de ensayo. En ellos, el cuerpo se repliega y la conciencia explora territorios imposibles: la muerte, la pérdida, la euforia, el deseo desbordado. Son una tecnología primitiva de simulación, un territorio donde el ser ensaya su propia vulnerabilidad sin romperse del todo. Soñar es un modo de aproximarse a lo que en la vigilia resultaría insoportable; un ejercicio de imaginación que nos permite sobrevivir a nosotros mismos.

Las flores de esta serie parecen participar de ese mismo impulso. Son organismos híbridos —entre vidrio, madera y luz— que están soñando para ensayar lo humano, del mismo modo que nosotros soñamos para ensayar lo posible. En el interior de cada flor, una pequeña pantalla muestra imágenes que podrían pertenecer a su inconsciente vegetal o a un deseo humano proyectado sobre ellas. Soñar no es escapar del mundo, sino reconocer la parte más frágil y permeable de la existencia.

A través de ellas, estas criaturas sintéticas se enfrentan a su propio límite —su incapacidad de sentir, su deseo de hacerlo— y en ese gesto reflejan nuestra propia condición humana: la de buscar sentir a través de lo artificial. En un mundo donde todo tiende a endurecerse, soñar es permitir que algo tiemble sin romperse. Las flores, en su quietud luminosa, parecen custodiar ese temblor: una memoria compartida entre lo vivo y lo fabricado, un estado intermedio donde la vulnerabilidad todavía puede ser bella.